Este proyecto propone una reinterpretación contemporánea del imaginario clásico del terror para el Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges. La idea nace de una metáfora visual: capturar lo inquietante, lo fuera de lo común, y traducirlo en una imagen capaz de contener el alma del festival.
Tras explorar los múltiples rostros del género fantástico, decidí volver al origen: el cine clásico de terror. Aquellas criaturas que definieron nuestra manera de imaginar el miedo —el vampiro, el zombi, la momia, el hombre lobo, la criatura del pantano— se convirtieron en el eje del proyecto. Más que representarlos, busqué evocar su presencia simbólica y su carga estética, tan icónica como atemporal.
Cada pieza presenta las bocas de las criaturas como un umbral entre lo humano y lo monstruoso. En su interior, la palabra SITGES aparece grabada en la lengua, como si el propio festival habitara dentro del monstruo. Esa imagen resume el concepto: el terror no se observa desde fuera, se vive desde dentro.
Visualmente, la serie se construye desde la contención: fondos limpios, una paleta reducida y composiciones frontales que colocan al espectador frente al peligro. La fotografía y el retoque digital se combinan para crear un lenguaje visual tenso y elegante, en el que cada silencio y cada sombra tienen peso.
El resultado es una colección de carteles que rinde homenaje al origen del cine fantástico y a su estética inmortal, invitando al espectador a mirar de frente aquello que lo inquieta.

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